Género y discriminación

Recomendación General N° 27 sobre las mujeres de edad y la protección de sus derechos humanos (Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer -el CEDAW – ONU)

Se incluye la Recomendación General N° 28 del CEDAW

 

 ♦ Recomendación General N° 27 sobre las mujeres de edad y la promoción de sus derechos humanos (Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer -el CEDAW – ONU)

Antecedentes relevantes: Observaciones generales Nº 6, relativa a los derechos económicos, sociales y culturales de las personas mayores (1995), y Nº 19, sobre el derecho a la seguridad social (2008), del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ONU).

En esta Recomendación General N° 27 sobre las mujeres de edad y la promoción de sus derechos humanos (16/12/2010 – CEDAW/C/GC/27), el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer estudia la relación entre los artículos de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (ONU) y el envejecimiento, en virtud de que la edad es uno de los motivos por los que la mujer puede sufrir múltiples formas de discriminación, al no reconocerse su contribución a la vida pública y privada como dirigentes de sus comunidades, empresarias, cuidadoras, asesoras y mediadoras, entre otras funciones, no tiene precio.

Se señalan las múltiples formas de discriminación a que se enfrentan las mujeres a medida que van envejeciendo, se explica el contenido de las obligaciones que deben asumir los Estados partes con respecto al envejecimiento con dignidad y los derechos de las mujeres de edad, y se formulan recomendaciones de política para incorporar las respuestas a las preocupaciones de las mujeres de edad en estrategias nacionales, iniciativas de desarrollo y medidas positivas, de manera que estas mujeres puedan participar plenamente en la sociedad, sin discriminación y en pie de igualdad con los hombres.

párrafo 43: Los Estados partes deben velar por que las mujeres de edad, incluidas las que se ocupan del cuidado de niños, tengan acceso a prestaciones sociales y económicas adecuadas, como por ejemplo prestaciones por cuidado de hijos, y reciban toda la ayuda necesaria cuando se ocupan de padres o parientes ancianos.

En la misma fecha, Recomendación general Nº 28 relativa al artículo 2 (=sobre los “medios apropiados” o las “medidas apropiadas” para que los Estados partes apliquen a nivel nacional las disposiciones sustantivas de la Convención) de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

En esta nueva recomendación, el Comité distingue conceptualmente “sexo” y “género”:

párrafo 5:  Si bien en la Convención solo se menciona la discriminación por motivos de sexo, al interpretar el artículo 1 junto con el párrafo f) del artículo 2 y el párrafo a) del artículo 5 se pone de manifiesto que la Convención abarca la discriminación contra la mujer por motivos de género. El término “sexo” se refiere aquí a las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer. El término “género” se refiere a las identidades, las funciones y los atributos construidos socialmente de la mujer y el hombre y al significado social y cultural que la sociedad atribuye a esas diferencias biológicas, lo que da lugar a relaciones jerárquicas entre hombres y mujeres y a la distribución de facultades y derechos en favor del hombre y en detrimento de la mujer. El lugar que la mujer y el hombre ocupan en la sociedad depende de factores políticos, económicos, culturales, sociales, religiosos, ideológicos y ambientales que la cultura, la sociedad y la comunidad pueden cambiar. La aplicación de la Convención a la discriminación por motivos de género se pone de manifiesto en la definición de discriminación contenida en el artículo 1. Esta definición señala que cualquier distinción, exclusión o restricción que tenga por objeto o por resultado reducir o anular el reconocimiento, el disfrute o el ejercicio por las mujeres de sus derechos humanos y libertades fundamentales constituye discriminación, incluso cuando no sea en forma intencional. De esto se desprendería que el trato idéntico o neutro de la mujer y el hombre podría constituir discriminación contra la mujer cuando tuviera como resultado o efecto privarla del ejercicio de un derecho al no haberse tenido en cuenta la desventaja y la desigualdad preexistentes por motivos de género.

Asimismo, el Comité recomienda NO utilizar la expresión Equidad entre los géneros, sino igualdad entre la mujer y el hombre o igualdad entre los géneros:

párrafo 22. El principio de igualdad entre el hombre y la mujer, o la igualdad entre los géneros, es inherente al concepto de que todos los seres humanos, con independencia de su sexo, son libres de desarrollar sus capacidades personales, emprender carreras profesionales y tomar decisiones sin las limitaciones impuestas por los estereotipos, los roles de género rígidos y los prejuicios. Se exhorta a los Estados partes a utilizar exclusivamente los conceptos de igualdad entre la mujer y el hombre o la igualdad entre los géneros y no el concepto de equidad entre los géneros al cumplir con sus obligaciones en virtud de la Convención. En algunas jurisdicciones este último concepto se utiliza para referirse al trato justo de la mujer y el hombre en función de sus necesidades respectivas. Esto puede incluir un trato igual, o un trato diferente pero considerado equivalente en cuanto a los derechos, los beneficios, las obligaciones y las oportunidades.

Respecto del Poder Judicial como sujeto obligado a cumplir con la Convención:

párrafo 33. Según el subpárrafo c) [del art.2], los Estados partes deben asegurarse de que los tribunales apliquen el principio de igualdad tal como está enunciado en la Convención e interpretar la ley, en la mayor medida posible, de conformidad con las obligaciones de los Estados partes en virtud de la Convención. Sin embargo, cuando esto no sea posible, los tribunales deberían señalar a la atención de las autoridades competentes cualquier incoherencia entre el derecho nacional, incluidas las leyes religiosas y consuetudinarias, y las obligaciones del Estado parte en virtud de la Convención, dado que las leyes nacionales nunca se pueden utilizar como justificación de la falta de cumplimiento de las obligaciones internacionales de los Estados partes.

párrafo 34. […] Cuando la discriminación contra la mujer también viole otros derechos humanos, como el derecho a la vida y la integridad física, por ejemplo en los casos de violencia doméstica y otras formas de violencia, los Estados partes están obligados a iniciar acciones penales, llevar a los infractores a juicio e imponer las sanciones penales correspondientes.

 

Otros instrumenos internacionales de derechos humanos:

Observación General N° 6 sobre los derechos económicos, sociales y culturales de las personas mayores (Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales)

Observación General N° 19 sobre el derecho a la seguridad social (Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales)

Materiales para construir una sociedad para las personas de todas las edades

 


 

 

Revista Ageing and Development, Mayo 2011