Informe del Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental (ONU)

 

A/65/255 – Informe del Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, presentado ante la Assamble General de Naciones Unidas (6/8/2010 – ONU), sobre:

[L]as medidas relacionadas con la fiscalización de drogas que actúan sobre la demanda, es decir las que atañen fundamentalmente al consumo y la tenencia de estupefacientes, y sus diversos efectos en el disfrute del derecho a la salud. Examina también la necesidad de prestar más atención a los derechos humanos en la lucha contra las drogas, en lugar de seguir aplicando enfoques extremadamente punitivos que ocasionan más daños a la salud que los que procuran evitar.

[La integración de] los derechos humanos en las medidas de fiscalización de drogas a nivel internacional mediante el empleo de directrices e indicadores relativos al consumo y la tenencia de drogas, y que se considere la posibilidad de crear un marco regulatorio alternativo. Además, los Estados Miembros deberían garantizar que las medidas de reducción de daños y los servicios de tratamiento de la drogodependencia estén a disposición de los consumidores de drogas, haciendo especial hincapié en las personas encarceladas. Asimismo, deberían reformar la legislación interna para destipificar o despenalizar la tenencia y el consumo de drogas y aumentar el acceso a los medicamentos esenciales sujetos a fiscalización.

 


Índice

I. Introducción
II. El derecho a la salud y la fiscalización internacional de drogas
III. Repercusiones de la fiscalización de drogas en la realización del derecho a la salud

A. Prácticas de disuasión en relación con el acceso a los servicios y el tratamiento

B. Discriminación y estigma

C. Exposición a mayores riesgos con el consumo de drogas

D. Efectos desproporcionados en las comunidades vulnerables y marginadas


IV. Tratamiento obligatorio de la drogodependencia e infracciones del derecho a la salud
V. Acceso a los medicamentos sujetos a finalización
VI. Un enfoque de la fiscalización de las drogas basado en los derechos humanos

A. Reducción de los daños ocasionados por las drogas y tratamiento basado en pruebas empíricas

B. Destipificación y despenalización

C. Uso de indicadores y directrices relativos a los derechos humanos

D. Marcos reguladores alternativos en materia de fiscalización de drogas

VII. Recomendaciones

 

Resumen:

El actual sistema internacional de fiscalización de drogas se ha centrado en crear un mundo libre de drogas casi exclusivamente mediante la aplicación de políticas de ejecución de la ley y sanciones penales. Sin embargo, hay cada vez más pruebas que indican que este enfoque ha fracasado, en primer lugar porque no reconoce las realidades del consumo de drogas y la drogodependencia. Si bien es cierto que las drogas pueden tener un efecto pernicioso en la vida de las personas y en la sociedad, este régimen excesivamente punitivo no ha logrado cumplir sus objetivos de salud pública y ha dado lugar a un sinnúmero de violaciones de los derechos humanos.

Las personas que consumen drogas tal vez eviten acudir a los servicios debido a la amenaza de recibir una sanción penal o sencillamente porque temen que se les niegue el acceso a la atención de la salud. La penalización y las prácticas represivas excesivas también menoscaban las iniciativas de promoción de salud, perpetúan el estigma y aumentan los riesgos de salud a que se exponen poblaciones enteras, no sólo los que consumen drogas. Algunos países encarcelan a los consumidores de drogas o les imponen tratamientos obligatorios o aplican ambas medidas. El régimen internacional de fiscalización de drogas vigente también limita innecesariamente el acceso a medicamentos esenciales, lo que atenta contra el disfrute del derecho a la salud.

El objetivo primordial del actual régimen internacional de fiscalización de drogas, enunciado en el preámbulo de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, es la “salud física y moral de la humanidad”, pero el enfoque aplicado actualmente para luchar contra el consumo y la tenencia de drogas conspira contra ese objetivo. La generalización de intervenciones que reduzcan los daños causados por el consumo de drogas (iniciativas de reducción de los daños asociados a las drogas) y de la destipificación en algunos ámbitos relacionados con la lucha contra las drogas mejorarían visiblemente la salud física y moral de las personas que consumen drogas y de la población en general. Las entidades de las Naciones Unidas y los Estados Miembros también deberían adoptar un enfoque de la fiscalización de drogas basado en el derecho a la salud, además de alentar la coherencia y la comunicación a nivel de todo el sistema, incorporar el uso de indicadores y directrices y considerar la posibilidad de elaborar un nuevo marco jurídico en relación con determinadas drogas ilícitas, a fin de asegurar el respeto, la protección y el disfrute de los derechos de las personas que consumen drogas.

 

 


Creación de redes de tratamiento comunitarias con la participación de servicios de salud, entre otros sectores involucrados.

Se considera que la drogodependencia es un trastorno multifactorial que suele manifestarse como una enfermedad crónica recurrente seguida de fases de recuperación. Atendiendo a su escasa visibilidad como problema de salud, un importante porcentaje de personas afectadas son estigmatizadas y carecen de acceso a servicios de tratamiento y atención.