Sociedad Argentina de Pediatría

Congreso del Centenario de la Sociedad Argentina de Pediatría: “100 años por un niño sano en un mundo mejor”

 

“100 años por un niño sano en un mundo mejor”

Fecha: 13 al 16 de Septiembre de 2011

Lugar: Sheraton Buenos Aires Hotel & Convention Center -San Martín 1225 – Ciudad de Buenos Aires

 

14/9/2011  Sesión “Niños y niñas del siglo XXI: de objetos de tutela a sujetos de derecho”

Fecha y Hora:    Miércoles 14 de septiembre  /  08:15 a 09:45

Salón: La Pampa (1º piso)

Presidenta del Comité de Pediatría Social de la Sociedad Argentina de Pediatría: Dra. Graciela Muñecas

Secretaria:  Lic. Carmen Fusca

Integran el panel:

  • Lic. Victoria Martínez – Directora de Grupos Vulnerables de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación
  • Tema: Del Patronato a la protección integral. Implicancias del cambio de paradigma

  • Dra. Elizabeth Jelin – Doctora en Sociología. Investigadora Superior del CONICET.
    Docente de posgrado en Ciencias Sociales.
  • Tema: Pan y afectos.  La transformación de las familias

  • videover Dra. María Silvia Villaverde Jueza del Familia N°3 de Lomas de Zamora.
  • Tema: Crecer en la “pequeña democracia”. Dimensión política del maltrato infantil.
  •  

 

INFORMES E INSCRIPCIÓN:

Sociedad Argentina de Pediatría – Entidad Matriz
Av. Coronel Díaz 1971
1425 – Ciudad de Buenos Aires – República Argentina
Telefax: (54-11) 4821-8612
E-mail: congresos@sap.org.ar Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Web: www.sap.org.ar

El Congreso del Centenario de la Sociedad Argentina de Pediatría ha sido declarado LIBRE DE HUMO DE TABACO



Ponencia sobre las bases de los Sistemas de  Promoción y Protección Integral de Derechos de Niñas/os y Adolescentes (Ley nacional 26061 y bonaerense 13298)

Niños y niñas del siglo XXI: de objetos de tutela a sujetos de derecho

La Argentina ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de la niñez, asumiendo entre otros preceptos la obligación inalienable del Estado de garantizar un desarrollo humano integral de todos los niños, niñas y adolescentes. En esta sesión vamos a ver los desafíos que aun tenemos como pediatras.
Presidenta:              Dra. Graciela Muñecas
Secretaria:              Lic. Carmen Fusca

  • Del patronato a la protección integral. Implicancias del cambio de paradigma
    Lic. Victoria Martínez videover
  • Pan y afectos. La transformación de las familias
    Dra. Elizabeth Jelin videover
  • Crecer en la pequeña democracia. Dimensión política del maltrato infantil
    Dra. María Silvia Villaverde videover

ROL TRASCENDENTAL DE LA “PEQUEÑA DEMOCRACIA” EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDADANÍA PLENA

La falta de cuidado familiar como amenaza para la ciudadanía plena. Maltrato infantil


ABSTRACT:

Mediante el desarrollo de diversos instrumentos conceptuales he procurado visibilizar la estrecha relación entre la función estructurante de la familia –o de los cuidadores de los niños, niñas y adolescentes- y el desarrollo integral de las personas, la aptitud individual para formar parte de relaciones justas y responsables, el ejercicio de la ciudadanía –especialmente de las nuevas ciudadanías, la de las niñas, niños y adolescentes, y la de las mujeres – y la calidad de nuestras democracias.


Pues la familia puede ser un espacio de crecimiento, donde se pueden ejercer los derechos individuales, pero también el ámbito en el que se establecen relaciones de poder asimétrico y desigual -basadas en el género y en la edad-, de discriminación y maltrato, que conspiran contra la ciudadanía plena de mujeres, niños, niñas y adolescentes, personas mayores, personas con discapacidad.


Las condiciones para que una sociedad lleve a delante un proyecto democrático de relaciones sociales están fuertemente vinculadas a las posibilidades subjetivas de sus ciudadanos, que dependen de la atención y cuidados recibidos en la niñez. Por ello, en un mundo signado por las privaciones de cuidado serán precarias las condiciones de posibilidad de interiorizar la noción de responsabilidad por el otro, base del ejercicio de la ciudadanía.


La familia contemporánea, marcada por las obligaciones familiares y la afirmación de la individualidad de sus integrantes, puede considerarse un universo de afectos y de derechos, a la vez. Ella comporta al otro en sus relaciones, en el sentido de que la familia es estructurante de la noción del otro, porque en el ámbito familiar se elaboran las condiciones básicas para la construcción de la alteridad, desde la construcción de si mismo en la primera infancia. Por lo que se ha afirmado que existe una estrecha relación entre la familia y la construcción social de la noción de ciudadanía, o sea del reconocimiento en el plano social de la existencia del otro. En este sentido la ciudadanía no es sólo una cuestión de derecho sino que también concierne a la construcción de los afectos. En esta misma línea conceptual, la familia como esfera privada se articula a la esfera pública de los derechos.


De lo afirmado se concluye que el problema no se reduce a la pobreza material –que sin duda debe resolverse para poder pensar en la ciudadanía democrática-, sino que se agrava frente a la ausencia de cuidados que permiten a los sujetos desarrollar la capacidad de recibir y, así, de dar. Cuidar a nuestras niñas y niños significa proveerles formas de desarrollar recursos simbólicos para superar las dificultades, aun en menguadas condiciones materiales.


Se destacan las graves consecuencias en el nivel individual, social y político y la “carga de responsabilidad” de los adultos, encargados del cuidado, que maltratan –en sus diversas manifestaciones- a niñas, niños y adolescentes; pues “¿cómo cuidar del otro y responsabilizarse por él, cuando no se sabe lo que es ser cuidado; cuando en los momentos estructurantes de la infancia y la adolescencia, no se ha experimentado un cuidado que permita construir la noción de responsabilidad, desde la actuación de los adultos?” Así, el maltrato ocurrido en el ámbito de la familia ha sido considerado como una forma perversa y siniestra de la violencia, dado que no sólo atenta contra la integridad física y la vida, sino que produce los mayores daños intrapsíquicos, porque se verifica precisamente en las relaciones con las personas allegadas, de las que -según el imaginario social- se espera protección y cuidado.


Los niños, las niñas y los adolescentes, devuelven a la sociedad lo que reciben; por esta razón es fundante para profundizar el sentido de la democracia en la actualidad, mediante el concepto ampliado de ciudadanía, que la sociedad garantice a las familias, en sus variadas configuraciones, las condiciones para responsabilizarse por sus niñas y sus niños, proveyéndoles lo que se necesitan para su desarrollo integral, entendido como el ejercicio de los derechos ciudadanos con la mayor calidad de vida posible que permita su realización personal a lo largo de sus vidas. Para ello es preciso que las niñas y los niños dispongan de entornos saludables físicos y psicosociales desde las primeras etapas de la vida, en las que la familia representa el grupo más potente precisamente para el desarrollo psico-emocional de niñas, niños y adolescentes, cuya relación con los cuidadores en los primeros años resulta decisiva en su desarrollo, capacidad de aprender, de regular y controlar emociones, en sus actitudes, comportamientos y riesgos para su salud.


Asimismo, a medida que las niños y los niños crecen, otros contextos se van agregando (barrio, escuela, clubes, asociaciones). La “ecología del desarrollo” focaliza la relevancia de la calidad participativa de las interacciones de las personas en sus contextos, ya que son factores decisivos para el desarrollo integral referido. Con participación activa, niños, niñas y adolescentes dejan de ser receptores pasivos de acciones o estímulos para transformarse en protagonistas dinámicos de su entorno.