Derecho a la vida, al respeto de la vida privada y familiar, y a la no discriminación

Fallo completo  del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH)  de Estrasburgo en el caso “Evans c.Reino Unido”  (en francés)

El TEDH rechazó la demanda de una mujer británica que quería ser madre biológica con los embriones fecundados por su antigua pareja sentimental, que había expresado su deseo de no ser padre en esas condiciones.

La demandante Evans había alegado la violación por parte del Reino Unido de los arts. 2, 8 y 14 de la Convención Europea de Derechos Humanos (CEDH), porque el derecho interno autorizaba a su antigua pareja a revocar de manera efectiva el consentimiento otorgado en su oportunidad para la conservación y la utilización de los embriones creados conjuntamente, impidiendole de ese modo tener un hijo con el que ella tendría un lazo biológico considerando que hace unos años padeció un cáncer a causa del cual le fueran extirpados los ovarios.

El TEDH resolvió por unanimidad que no se había violado el  art. 2 -referente al derecho a la vida-,  y por trece  voces contra cuatro que no se había violado el art.8 -sobre el respeto de la vida privada y familiar – y el art.14 -acerca de la prohibición de la discriminación- combinado con el art.8.

Texto de  la Convención Europea de Derechos Humanos (cuyo nombre oficial es Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales) – revisado de conformidad con el Protocolo n°11 completado por los Protocolos n° 1 y 6.  

El Tribunal (TEDH) consideró que no debe darse prioridad al derecho a que se respete la decisión de la demandante de ser madre biológica frente al derecho de su ex-pareja a que se respete su decisión de no tener un hijo biológico con la demandante.

En este punto,  la Corte destaca que el hecho de que haya devenido posible técnicamente conservar congelados los embriones humanos marca una diferencia esencial entre una fecundación in vitro y un fecundación consecutiva a una relación sexual, debido a que en el primer caso existe la posibilidad de dejar transcurrir un lapso de tiempo, que puede ser importante, entre la creación del embrión y su implantación en el útero. Para la Corte es legitimo y deseable que un Estado encuadre jurídicamente las situaciones emergentes de la posibilidad de diferir la transferencia de un embrión.

La legislación británica, en aras del respeto de la dignidad humana y del libre albedrío así como de la igualdad de las partes que acuden a un tratamiento de fertilidad in vitro, garantiza la no utilización de material genético sin el consentimiento de las partes. Para el Tribunal, estos intereses generales son legítimos y acordes con el artículo 8 del CEDH.

Por otra parte, considera que los embriones creados por la demandante y su ex-pareja no tienen derecho a la vida en el sentido del artículo 2 del CEDH.

Finalmente, el TEDH cree que la mujer puede ser madre a través de la adopción, y afirma que la Justicia británica, que ya había rechazado anteriormente las peticiones de Evans, ha actuado conforme al CEDH.