Corte Suprema de Justicia de la Nación

Buenos días a todos los presentes, señores magistrados, autoridades y público en general. No quiero comenzar sin manifestar mi agradecimiento y el de los ministros de la Corte Suprema, por esta participación de todo lo que es el Poder Judicial, en el sentido amplio. Están aquí los jueces de casi todo el país, de casi todos los fueros, las organizaciones vinculadas al Poder Judicial, los abogados, el Ministerio Público, la Defensoría, y también nos llena de orgullo que estén presentes quienes han luchado durante toda su vida por la justicia en un sentido más amplio, como es el caso de las Madres de Plaza de Mayo. La Corte Suprema pretende recuperar algo que hace muchísimos años se había decidido: la inauguración del “año judicial”. Quisimos recuperar la tradición de un acto que es solemne, formal, público, pero no vacío de contenido. Queremos darle un contenido. Y ese es el símbolo que proviene de algo que está en los documentos fundacionales de nuestro país, en el preámbulo de nuestra Constitución, en el clamor de muchos ciudadanos y ciudadanas a lo largo de nuestra historia. Este símbolo es lo que la Constitución en su Preámbulo denomina “afianzar la Justicia”. Este motivo, año a año, nos convocará. Nuestro gran esfuerzo deberá ser afianzar la Justicia, es decir, consolidar un Poder Judicial fuerte, autónomo, independiente, capaz de defender los derechos y garantías de todos los ciudadanos. Capaz de poner límites a los poderes de toda índole. Capaz de tener y de cumplir un rol fundamental en la construcción de un estado de derecho.


Afianzar la Justicia es algo que muchas veces se ha anunciado. Debemos preguntarnos a quién le interesa afianzar la Justicia. Hay interés en esto. Si osotros salimos y vemos lo que hay afuera, vamos a ver que afianzar la Justicia es algo que le interesa a mucha gente. Les interesa a quienes han sido víctimas de los delitos de lesa humanidad, a quienes han perdido sus ahorros, a los trabajadores que han visto mutilados sus derechos durante muchos años, a los jubilados. Afianzar la Justicia les interesa también a todos aquellos que no tienen trabajo ni jubilación: los excluidos, que han venido a esta Corte reclamando porque no tienen para alimentarse. Afianzar la Justicia les interesa también a quienes sufren discriminación, violencia doméstica, a todos aquellos que se ven privados de sus derechos. También les interesa a los empresarios, que reclaman reglas claras, previsibles y permanentes para la seguridad jurídica. De tal modo que afianzar la Justicia es algo que le interesa a toda la sociedad.


También les interesa a los jueces, a los abogados, a los funcionarios, a los empleados del Poder Judicial. A todos aquellos que aman o amaron alguna vez el Derecho, les interesa que la Justicia esté afianzada y sea una realidad. ¿Qué se ha hecho para afianzar la Justicia? Si miramos el pasado, las últimas décadas, nos damos cuenta de que no ha sido una tarea fácil. Porque se requiere de muchas decisiones. Se requiere que haya más jueces, que sean nombrados en tiempo oportuno, que haya legislación. Se requiere que esa legislación sea apropiada y aplicada, se requiere en definitiva la actividad conjunta de distintos Poderes del Estado: del Legislativo, del Ejecutivo, y del Judicial en el orden nacional y provincial. Esta es una tarea realmente difícil. Y si miramos el resultado de los últimos años, vamos a concluir que nos ha sido realmente muy difícil lograrlo. Porque nuestro pueblo percibe las declaraciones pero no vive los resultados efectivos. Hace falta que nos pongamos de acuerdo, que coincidamos en algunas cuestiones básicas y que éstas sean sostenidas en el tiempo. Porque, lo que hemos vivido en el pasado, es el desacuerdo unánime, es el cambio permanente de políticas judiciales. Esto nos recuerda aquel mito de Sísifo, quien fue condenado a subir una piedra con gran esfuerzo hasta la cima y cuando lo lograba caía la piedra y debía comenzar de nuevo. Lo que Camus denominó el mito del trabajo inútil: empezar y abandonar y empezar de nuevo. Es lo que no debemos hacer. Necesitamos estadistas y políticas de estado. Es decir, que nos pongamos de acuerdo en cuestiones básicas y las llevemos a cabo a lo largo del tiempo para que las puedan disfrutar los argentinos que nos sucedan. Este es el concepto básico que hemos inaugurado el año pasado. En este tema, el Poder Judicial comenzó con sus reuniones de jueces, las Conferencias Nacionales de Jueces, donde hemos comenzado a ponernos de acuerdo en los elementos fundamentales del cambio que necesita la Justicia. También, hemos abierto espacios de diálogo institucional con la Procuración General y con la Defensoría con las que hemos trabajado sobre varios temas. Asimismo, con el Consejo de la Magistratura hemos logrado coincidencias plenas, y el Ministerio de Justicia nos ha hecho llegar propuestas que trataremos de llevar adelante conjuntamente.
Nuestro espíritu es amplio porque creemos que todos debemos colaborar en el mismo sentido para concretar lo que nuestro pueblo reclama. ¿Qué es lo que debemos hacer? Pensamos que son pocas cosas, pero que son muy importantes.


Afianzar la Justicia significa en primer lugar, que la Ley debe ser igual para todos, aplicada con el mismo rigor a todos los ciudadanos y que nuestro pueblo debe percibir con claridad las razones por las cuales se aplica la Ley y cómo se resuelve cada caso, ya sea que se viva en el interior o en la capital, se sea rico o pobre, se sea un experto o se un profano, tenga poder o se sea débil, que se tenga la tranquilidad de que el juez aplicará la ley claramente con razones fundadas. Por eso, la Corte Suprema continuará este año con las Audiencias Públicas, para debatir los grandes temas que sean competencia del Tribunal, pero que interesen a toda la sociedad. Esto favorecerá a una Justicia más transparente, donde las decisiones se discutan, donde todos aprendamos a cómo encontrar un equilibrio razonable y justo para los problemas. Afianzar la justicia también significa acelerar los tiempos. Nuestro pueblo tiene clara conciencia y razón, al decir que una justicia lenta no es justicia. La solución de este problema no pasa por trabajar una hora más o una hora menos. Hay que trabajar mucho, es cierto, pero si no cambiamos el sistema, los resultados no vendrán. Por eso, es que nosotros, durante el año pasado, hemos acordado con todos los jueces del país y hoy hemos logrado algunos consensos básicos con los demás Poderes del Estado, en trabajar para cambiar el sistema. Durante el año pasado, en un trabajo en conjunto con el Consejo de la Magistratura de la Nación, hemos reunido a los expertos en informática de la Corte, del Consejo de la Magistratura y de las provincias los cuáles han participado para hacer un plan de informática común. Esto es una política de Estado. Lo que ha ocurrido en la Argentina es que cada uno hace su propio plan informático, cada provincia, el suyo, cada juzgado, el suyo, y esto no tiene un resultado efectivo, porque luego no son compatibles los sistemas. Hoy podemos decir que los expertos en informática han hecho un gran trabajo en la justicia digital. Hay que comenzar a preguntarse: ¿por qué nuestro pueblo tiene que hacer largas colas para cobrar un cheque, cuando en el mundo se pagan grandes sumas por pagos electrónicos? ¿Por qué no hacemos notificaciones digitales o gestión digital ya que hoy disponemos de la tecnología que cambiaría rápidamente los tiempos de la justicia? A partir del lunes próximo, estará disponible en la página web del Consejo de la Magistratura de la Nación y en la de la Corte este plan elaborado en forma conjunta. Estará expuesto para que todos los ciudadanos opinen durante 30 días.
Luego, comenzará la fase de ejecución, que no llevará a cabo la Corte. Esta es una tarea del Consejo de la Magistratura en el orden nacional, que deberá hacer la licitación, de la Jefatura de Gabinete, que está tramitando la aprobación de las partidas, porque tenemos los fondos, y además debemos coordinarlo con las provincias que deseen sumarse. Si hiciéramos esto, en pocos años tendríamos una justicia diferente, con alta tecnología, como la que nuestro pueblo quiere para que las soluciones sean rápidas. Pero no sólo hay que hablar de tecnología, porque la tecnología hace al cambio de la cultura, al modo en que cada uno de nosotros trabaja. Por eso creamos una comisión de jueces que durante el año pasado trabajó incansablemente para lograr un Plan Nacional de Gestión, hecho por jueces. Hoy tenemos este plan terminado y también será publicado para que todos opinen: los jueces y también los empleados y funcionarios. Haremos planes de gestión, normas de calidad, para que empecemos a trabajar mejor, y lograr que cambie el sistema. Esto será implementado por las Cámaras Federales y Nacionales, y por las Cortes provinciales que deseen sumarse, para que sea homogéneo a lo largo y ancho del país. Si aplicamos en un plazo razonable este cambio hacia una justicia digital y hacia una justicia mejor gestionada, vamos a modificar de fondo el modo en que hoy se está funcionando. Debemos dejar los expedientes cosidos con hilo, los traslados interminables, que hacen que los grandes derechos declarados se frustren a la hora de la efectividad, porque llegan tarde. Este es un cambio que involucra a todos los poderes del estado y debemos impulsarlo. Afianzar la Justicia es: una justicia para todos. Por eso hemos pensado durante el año pasado, en las reuniones de jueces, en el acceso a la justicia. La Corte Suprema ha creado una Comisión de Acceso a la Justicia, integrada por jueces. Solucionar un conflicto no es igual que a ir a un juicio.


Muchos conflictos se pueden solucionar rápidamente, de una manera más accesible para que nuestra gente encuentre una satisfacción más inmediata. Por eso queremos incentivar desde nuestra Corte y desde Poder Judicial a los demás poderes del estado, para que juntos implementemos sistemas de mediación, de arbitraje, una justicia más cercana a la gente, una justicia que soluciona los conflictos. También pensamos que afianzar la justicia tiene que ver con afianzar el Poder Judicial como poder del Estado. Decimos que nuestro diseño constitucional tiene tres poderes: uno de ellos es el Poder Judicial y que está pensado para que exista un sistema de pesos y contrapesos. El Poder Judicial tiene una enorme función que cumplir dentro de la República: asegurar la estabilidad de las instituciones, la garantía de los derechos, pensar en los grandes temas del país que llegan a los distintos estrados de la justicia. Por eso el Poder Judicial debe ser estructuralmente independiente. La Conferencia Nacional de Jueces que se celebró el año pasado en Salta declaró que la independencia del Poder Judicial también es autonomía presupuestaria. Podemos tener diferencias con los demás Poderes del Estado, pero este es un tema que impulsaremos continuamente para dialogar y ver de qué manera lo logramos. No tiene relación alguna con ambiciones de poder, tiene relación con las garantías, para que nuestros ciudadanos gocen de jueces independientes, probos, jueces que puedan decidir con independencia de cualquier tipo de influencias. Eso deben hacer los jueces en cualquier circunstancia. Si el poder está organizado de manera independiente se crea un ambiente favorable para lograrlo. Y hay un aditamento que la Conferencia Nacional de Jueces estableció: además de la autonomía del presupuesto, se requiere que este presupuesto sea suficiente. Esto tiene que ver con el carácter federal de nuestro país. Este carácter federal implica que todas las provincias tengan un presupuesto mínimo destinado al buen funcionamiento del servicio de justicia. Y esto hace que todos tengan acceso a la justicia. La Defensoría General de la Nación ha convocado, para los próximos días, un congreso en el que nosotros vamos a apoyar lo que se está haciendo para garantizar el acceso de los más vulnerables. Los más vulnerables viven en todo el país, pero si la justicia no llega a todos los lugares, es difícil que este derecho sea una realidad. Por eso el presupuesto suficiente es un presupuesto mínimo para que todos los poderes judiciales puedan funcionar adecuadamente y tengamos una justicia en marcha en todo el país. El Poder Judicial ha sido siempre muy prudente en el manejo de sus presupuestos, ha continuado en las grandes líneas del Estado y está auditado por la Auditoría General de la Nación.


Pero esto es lo que se hace en otros países, es lo que ocurre en Brasil o en Estados Unidos, que es el poder constitucional cuyo modelo siguieron nuestros padres de la patria. Esta es una buena idea y nosotros vamos a seguir adelante porque forman parte de nuestro sistema de creencias en el Poder Judicial. No quiero extenderme, porque lo que queremos hacer en este acto es señalar los grandes lineamientos de lo que vamos a hacer este año. Este año será de diálogo, de profundización de estas propuestas, para que se concreten. No es una tarea sencilla porque dependemos de muchas decisiones, pero estoy seguro de que vamos a avanzar. La sola presencia de todos ustedes nos da mucho ánimo. Significa que están involucrados en la necesidad de escribir un nuevo capítulo en la historia del Poder Judicial. Afianzar la justicia es algo que nos debe importar a todos los ciudadanos porque afuera hay un rumor que nunca debemos dejar de escuchar y es lo que opina nuestro pueblo. Las instituciones no pueden estar encerradas en sí mismas. Debemos de lograr que se abran, que escuchen, que sean permeables a las necesidades de nuestra población. Esas instituciones son las que harán efectivos los derechos. En esta etapa de nuestro país creo que es fundamental luchar por la efectividad de los derechos. La efectividad consiste en que estos derechos y garantías que la justicia declara sean aplicados de modo efectivo y en tiempo razonable. Ese rumor que se escucha, es lo que se nos está pidiendo. Debemos estar a la altura de los tiempos, debemos ser estadistas además de jueces que dictan sentencias. Quienes tenemos funciones de responsabilidad debemos dejar de lado las diferencias y pensar en los grandes temas que hoy reclama nuestro país. Es una hora de políticas de estado. Yo sé que habrá pesimistas, habrá gente que dirá que esto no se va a hacer. Nosotros hemos preferido reunirnos con los optimistas, con los hombres y mujeres que son honestos, probos, trabajadores, que aman el Poder Judicial, que sienten una vocación de servicio, que se sienten servidores públicos, además de jueces, funcionarios y empleados. Estamos seguros de que los jueces que están aquí presentes, que nos han apoyado durante todo el año pasado, se van a involucrar nuevamente este año. Estamos seguros de que los empleados del Poder Judicial, así como su organización gremial, van a participar activamente de este proceso.


Estamos seguros de que los funcionarios, los secretarios judiciales también quieren participar. Estamos seguros de que el Consejo de la Magistratura de la Nación y los de las provincias, también se van a involucrar. Estamos convencidos de que la buena gente que está en el Poder Judicial se involucrará en esto porque quiere recuperar ese orgullo de decir que pertenecemos a un poder que administra la justicia. Lo hemos escuchado muchas veces, y creemos que es verdad. Nosotros vamos a hacer todo lo posible para que se convierta en una realidad. Es cierto que esto no se va a lograr en un día, ni en un mes, ni en un año. Se logrará en la medida en que insistamos, lo vamos a repetir todos los días y todos los años. Es necesario que todos nos entusiasmemos y que actuando como nos reclama nuestra población pongamos de pie a este Poder Judicial, que lo pongamos al servicio de los intereses de la Nación, y así construyamos un Poder Judicial como el que soñaron nuestros constituyentes. Nada más y muchas gracias.