Discriminación

Facultad de Medicina – Universidad de Buenos Aires

Asociación Internacional de la Tartamudez ISA – Asociación Argentina de Tartamudez AAT

 


La tortuga simboliza el derecho a ser escuchadas respetando sus tiempo de las personas que tartamudean

Lugar: Facultad de Medicina (Universidad de Buenos Aires – UBA)

Fecha; Del 18 al 21 de Mayo de 2011

Lugar: Facultad de Medicina (Universidad de Buenos Aires – UBA)

Participantes de Argentina, Venezuela, España, Polonia, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Hungría, Holanda, Japón, Kenia, Nigeria, Sudáfrica, Irán, Eslovenia, Sudán, Suecia, Portugal, Ruanda, Grecia, Bélgica, Chile, Dinamarca, Croacia, Lituania, Emiratos Árabes Unidos, Uganda, Bosnia-Herzegovina, Australia.

Personas disfluentes, acompañantes, estudiantes, papás, profesionales: todos vamos a vivir 4 días de un gran encuentro, integración y aprendizaje. Será una experiencia única e inolvidable.

Información: http://www.citargentina2011.com.ar/es/lugar.html

Página Web de la Asociación Argentina de Tartamudez: www.aat.org.ar  
Mail de consulta: info@citargentina2011.com.ar

 


Panel sobre Aportes de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, coordinado por la Dra. en Sociología Liliana Pantano (UCA/CONICET)

Lugar: Aula Magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Fecha: Miércoles 18 de mayo de 17 a 18.

El objetivo principal de esta mesa es ubicar la tartamudez en el conjunto de deficiencias que pueden fundar  una discapacidad, en la medida en que operen sobre el funcionamiento humano provocando limitaciones en la actividad y restricciones en la participación (OMS/Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud , 2001). La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, firmada en Naciones Unidas en 2006 y ratificada por Argentina en 2008, hace referencia a la responsabilidad de los Estados para efectivizar los derechos  de todas las personas afectadas, posibilitando la eliminación de obstáculos y la construcción creciente de facilitadores que reduzcan el impacto discapacitante de las deficiencias. Su difusión, aplicación y cumplimiento se expondrá aquí  también como responsabilidad ineludible de la comunidad científica, profesional y general

Panelistas:

Prof. Silvia Bersanelli  (Secretaria General de la CONADIS)

Profesora de Educación Especial y Magister en Integración de Personas con Discapacidad (Universidad de Salamanca) Ex Directora de Educación Inclusiva de la Prov. de La Pampa. Actualmente es Secretaria General de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de Personas con Discapacidad (CONADIS)

Dra. María Silvia Villaverde (Abogada y contadora pública UBA. Jueza del Tribunal de Familia N° 3 de Lomas de Zamora)

Abogada y Contadora Pública (UBA). Especialista en Metodolgia de la Investigacion Cientifica (UNLa). Especialista en Derecho de Familia (UBA). Docente universitaria de grado y posgrado. Actualmente se desempeña como Jueza del Tribunal de Familia N° 3 de Lomas de Zamora. Asesora Académica del Consejo  de la Magistratura de la Prov de Bs  As en derecho de familia y en justicia penal juvenil.


ABSTRACT:

Las panelistas estarán orientadas a  resaltar el valor de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, considerando  que es el primer tratado de Derechos Humanos de Naciones Unidas del siglo XXI, con amplia recepción por parte de los países (ratificado por 88 países) y el primer tratado internacional firmado y ratificado por la Unión Europea. Es de destacar que  no  se circunscribe al reconocimiento de derechos y libertades, sino que su eje de acción es la efectividad de la protección jurídica que consagra, siendo uno de sus líneas de acción,  precisamente,  la transformación de la percepción social sobre la discapacidad. El modelo social y de justicia que incorpora su texto, distingue claramente las deficiencias personales, que en mayor o menor medida porta el ser humano por su condición de finitud, de la discapacidad que la sociedad ha venido generando y reproduciendo selectivamente al elevar barreras y obstáculos adicionales –tanto materiales como actitudinales- a la inclusión comunitaria y a la  participación social activa e igualitaria.

Su difusión, aplicación y cumplimiento se expondrá aquí  también como responsabilidad ineludible de la comunidad científica, profesional y general. En particular, se hará referencia  a la construcción social de identidades positivas, con enfoque de derechos y  el refuerzo que supone la responsabilidad internacional que le genera al Estado no cumplir esto con lo que se denomina “debida diligencia”

 


 

Panel sobre Aspectos Sociales de la Disfluencia. La Burla, coordinado por la Dra. en Sociología Liliana Pantano (UCA/CONICET)Panel:

Lugar: Aula Magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Fecha: Jueves 19 de mayo de 17 a 18.

Una deficiencia puede constituirse en discapacidad en interacción con los factores contextuales de los cuales la tecnología, las actitudes, las relaciones, los apoyos, los sistemas y las políticas son parte importante.

Este panel procurará evidenciar cómo opera todo ello en relación a las personas que tartamudean. La mirada social:  ¿es obstáculo o facilitador?.¿Cambia su efecto a través de los tiempos? ¿Cómo se ubica frente a ello la persona que tartamudea?. Y sus familiares? Referencias y testimonios particularmente orientados a plantear obstáculos frecuentes como la burla y la violencia en relación a personas disfluentes.

PANELISTAS:

Lic. María Marta Ruggeri.

Lic. En Ciencias de la Educación. Universidad Nacional de Lomas de Zamora – Posgrado en “Teoría y Técnica Psicopedagógica”. Facultad de Psicología (UBA) – Maestranda  y doctoranda en Sociología (tesis en elaboración) (UCA) – Directora Pedagógica y Representante Legal del “Instituto Moderno de Educación Integral”.  Lanús Oeste – Docente  el Instituto Superior de Profesorado “Pbro. Dr. Antonio María Sáenz”. Lomas de Zamora

Fga. Claudia Bayramian

Fonoaudióloga egresada de la Universidad del Salvador. Especialista en Disfluencias – Integrante  del Equipo Docente  del Seminario en Disfluencias de la Licenciatura en Fonoaudiología. Facultad de Medicina  (UBA) – Integrante del Equipo Docente del Postgrado en Disfluencias  para Niños, Adolescentes y Adultos. Facultad de Medicina (UBA) – Vicepresidenta de la Asociación Argentina de Tartamudez.

Lic. Gustavo de Dios

Licenciado en Comunicación Publicitaria e Institucional (UCA) – Docente adscripto de la Carrera homónima (UCA). Se desempeña actualmente en el área de Comunicación, Prensa y Difusión de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de Personas con Discapacidad (CONADIS).

 

La burla en la adolescencia, por distintos motivos. Lic. María Marta Ruggeri.

ABSTRACT:

En esta presentación se parte de la premisa de que la burla es el factor principal de hostigamiento entre escolares, basándose en investigaciones en escuelas secundarias, con alumnos varones en la adolescencia, etapa en la que se considera se registra mayor presencia de hostigamiento y por consiguiente, mayor riesgo.

Puede decirse que la burla entre escolares es un fenómeno que data de mucho tiempo atrás y es una de las formas de violencia más presente como hostigamiento. El hecho de que determinados niños sean víctimas de agresiones por parte de pares,  se registra incluso en la literatura, y muchos adultos refieren haberlo padecido en sus tiempos de estudiantes.

Recién en la década del setenta se hicieron algunos esfuerzos sistemáticos en el abordaje de esta problemática. Los primeros estudios estuvieron circunscriptos a Escandinavia, y a finales de los´80  y principios de los ´90,  dicho fenómeno atrajo cierta atención pública, iniciándose   la investigación en  países como Japón, Inglaterra, Países Bajos, Canadá, Estados Unidos y Australia.

El maltrato interpersonal entre pares o Bullying es un fenómeno que se instala en el ámbito escolar de manera preocupante. El  problema  no es novedoso para los centros escolares,  lo conocen y lo padecen desde hace  tiempo.

Sin embargo, sin plantear si hoy hay más violencia que antes o si se agravó  en los últimos años, lo que se incrementa es la percepción general de la violencia escolar como problema. Tal vez,  sea por su incidencia como factor de riesgo para el desarrollo social de los escolares y por las consecuencias que estos comportamientos agresivos tienen sobre las protagonistas: víctimas y victimarios.

Sabemos que es un fenómeno con presencia cotidiana en las escuelas y que afecta a toda la comunidad y, aún más, la trasciende.

El hostigamiento entre pares se detecta en escuelas de todo el mundo, sin fronteras físicas, sociales, o  políticas. Estos comportamientos, que no son nuevos, se dan en todos los contextos socioculturales.  Es un fenómeno universal y  tema de debate en todos los países.

Los datos  con los que se ha trabajado muestran que los grupos de alumnos estudiados , coinciden en señalar que las burlas o “cargadas”, en la mayoría de los casos sería el disparador de las situaciones de violencia entre pares.

En casi todos los relatos se describen las  burlas como situaciones permanentes en el aula y como comportamiento en la vida cotidiana. Algunas formas, como “motes” o “apodos”, permanecen  durante toda la escolaridad  de la misma cohorte. Se argumenta por lo general  que la insistencia  los lleva al límite, y los compulsa a malas reacciones.

Los argumentos  que usan los chicos, se iniciarían con temas relacionados con la apariencia física, la inteligencia, el peso, la conducta, la vestimenta, el color de piel, la forma de hablar o expresarse, etc.

Si bien, las burlas o cargadas que se presentan en  la secundaria actual, desempeñarían una función clave en el origen de los problemas de agresores y víctimas, éstos disparadores no serían en sí mismos causales del maltrato o acoso entre estudiantes.

El origen de estas agresiones podría comprenderse desde el contexto socio-cultural inscripto en los sujetos y en la dinámica del funcionamiento del grupo de compañeros de clase.

Los alumnos de una clase escolar pertenecientes a una misma institución tienden a  construir pactos y estrategias para la convivencia. La significación que le otorguen a los “dichos”  está signada por las experiencias compartidas entre sí.

Identificarlas como disparadores, permitiría  entender el mecanismo de funcionamiento de las mismas y el círculo que se produce en el maltrato entre alumnos.

 Precisamente se destaca el lugar de la adolescencia como un período clave en la construcción de la identidad del sujeto y el papel que representa su  grupo  de pertenencia en la construcción de la subjetividad.

Es la fase donde con mayor intensidad se hacen  cruciales las interacciones personales y grupales,  con las opciones y características del entorno. El hecho de que los adolescentes progresen en la construcción de un criterio propio, va generándoles interrogantes y cuestionamientos respecto de las figuras parentales, primeros modelos de identificación.

 En este marco, el joven va al encuentro de sus semejantes, con quienes puede sentirse en comunidad. En dicho  proceso, los pares –amigos, compañeros de escuela- pasan a ser más importantes que los referentes familiares de la infancia. Los adolescentes necesitan convertirse en ellos mismos, desarrollar su propia identidad y eso implica diferenciarse de lo conocido. Para ser capaces de gestar una  diferenciación, destacan ciertos rasgos y construyen una estética que los hace visibles, reconocibles del resto. La consigna pareciera ser “reconocerse y ser reconocido”,  poner de manifiesto una serie de atributos que les posibiliten ir encontrando respuestas al “¿quién soy?”, y encontrarse con otros que les confirmen esa identidad en proceso de construcción. Esto marca el acercamiento a otros adolescentes con quienes se tiene una cierta afinidad: se comparten metas, gustos, expectativas, ideales, una visión del mundo  El grupo se constituye así en una comunidad donde buscan sentirse contenidos afectivamente.

 En este marco, las burlas o “cargadas” son vividas por los que la padecen como “cargas pesadas”. De allí, nuestro compromiso para abordar la prevención, dado que todos las investigaciones concluyen en señalar el tema como un importante factor de riesgo para  el desarrollo social de los escolares.

 

Los efectos sociales de la  disfluencia como objeto de estudio. Fga. Claudia Bayramian

ABSTRACT:

Poder situar a la tartamudez como objeto de estudio, ha sido de un gran valor para aquellos que la experimentan, sus familias y especialmente para todos aquellos que se dedican a la delicada tarea de facilitarle a la persona  disfluente las herramientas para lograr una comunicación más cómoda.

La conducta disfluente,  cuya base en neurobiológica, se ve altamente influenciada por los factores medioambientales a los que se encuentra expuesta.

Su característica cíclica e inestable, provoca tanto en el disfluente como en su entorno, sorpresa y confusión.

Es muy frecuente escuchar historias sobre como los disfluentes son objeto de burlas. La intimidación y el miedo que esto provoca, genera en muchos casos la salida más rápida que consiste en evitar situaciones de habla.

Frente a las reacciones que el medio tiene ante su disfluencia, comienza desde muy pequeño a tener conciencia social de su dificultad y a generar actitudes que con el transcurrir del tiempo comprometerán su vida de relación.

Evitar, ligado al miedo generado por la supuesta desaprobación de los demás, le hace pensar que los otros lo consideran minusválido ó incapaz.

Es posible que todo esto tenga su origen en experiencias traumáticas de su infancia ó adolescencia pero también, en muchos casos, la falta de aceptación de la tartamudez por parte de su entorno más cercano.

El proceso de aceptación de la disfluencia, no es un camino fácil. Implica poder decir “este soy yo, con esta disfluencia”.

Esta aceptación de la tartamudez no supone freno ni límite alguno para llegar a desarrollar todo el potencial que la persona trae consigo. A la vez consiste en enfrentarse a todos los retos que se le presenten en la vida para poner en marcha los propios valores, aunque ello suponga hablar tartamudeando.

El disfluente ha dedicado parte de su vida a la lucha contra el bloqueo, a evitarlo y es la tarea a la que le dedica más tiempo, día tras día.

Por todo lo enunciado, entender que sus valores son otros y que su tartamudez tiene que convertirse en una característica accidental que no suponga una limitación real a sus aspiraciones, es un elemento de vital importancia para el enfrentamiento de las situaciones temidas.

Así, la transformación que se irá dando durante el proceso terapéutico, consistirá  en lograr pasar de un lenguaje pasivo con bloqueos, a uno activo, reduciendo la tensión y la sensibilidad a la disfluencia.

Se irá compensando  paulatinamente su tartamudez y esto será posible merced a la aceptación y el reconocimiento de las conductas erróneas derivadas de la disfluencia.

La propuesta terapéutica es un trabajo experiencial que no basta entender lógica y mentalmente, sino que hay que vivir y sentir para comprenderlo.

Cuando el disfluente toma real conciencia  de sus valores y está dispuesto a encarnarlos, estableciendo para ello sus objetivos,  alcanzables ó inalcanzables, por los que se dispone a luchar, encuentra en ellos  la motivación  para enfrentarse a aquellas situaciones de habla temidas y ve como estimulantes los pasos y las estrategias que se proponen en el tratamiento.

Desde esta perspectiva, el disfluente puede hacer el cambio profundo  que le lleve a enfrentarse a la vida tartamudeando  más cómodamente y pese al sufrimiento que implícitamente comporta, puede también permitirle llegar a ser más feliz.

En este  trabajo conjunto, de paciente y terapeuta, es preciso plantear fases, definir objetivos muy concretos y estudiar las barreras y obstáculos que pueda encontrar en el camino.

La concreción de los valores en objetivos y metas tiene que llegar a fijarse en el día a día, en el momento a momento, para definir tareas perfectamente claras.

Llevando esto al terreno de la interacción personal, se debe insistir en que lo importante en la comunicación es que el mensaje llegue y se entienda, es decir que sea capaz de transmitir su contenido y que la forma es un accidente.

A la mayoría de los oyentes les importa mucho más lo que se dice que cómo se dice.

Aunque, como por todos es sabido, hay que arriesgarse a tener que enfrentarse con gente a la que le importa la forma, nadie podrá decir que se ha fracasado si la información ha sido emitida.

 

ASPECTOS TESTIMONIALES- Lic. Gustavo de Dios.

Mi intervención  se orienta a reflexionar sobre los aspectos sociales de la Disfluencia, desde el punto de vista y el testimonio de un  hermano de una persona en esta situación. 

En la etapa de la niñez y de la adolescencia, la mirada social hacia las personas con Disfluencia o que tartamudean, por  otras de su misma edad, a veces puede funcionar como un obstáculo.

Durante mi adolescencia, que coincide con la niñez de mi hermana -ya que soy 6 años mayor- , y en ocasiones  por las llamadas “peleas entre hermanos”- he usado el término “tartamuda” con objeto de burla. En estas discusiones, ella se dirigía hacia mí como “gordo”, lo que particularmente yo también sentía como hiriente. Ambos, utilizábamos términos en sentido peyorativo y agraviante. Fuera el término que fuera, lo esgrimíamos como un arma para defendernos de ataques mutuos. En el fondo, eso nos igualaba, nos emparejaba.

Siempre se dice que los niños -hermanos, amigos o compañeros de colegio- pueden llegar a ser muy crueles, ya que utilizan distintitos estados y características físicas o psíquicas del otro como motivo de burla o insulto. En la mayoría de los casos, y ya refiriéndome en particular a la Disfluencia, se desconoce realmente de qué se trata y qué daño se puede causar  el usar esta palabra de un modo negativo.

En lo personal,  resultó fundamental el rol de mis padres, ya que me informaron sobre qué es la tartamudez y el daño que podía generar en la persona al utilizar  el término “tartamudo” como insulto. Pero también escucharon mi explicación de por qué la usaba y creo que eso los ayudó a ellos a entender mejor nuestra relación fraterna.

A su vez creo que es necesario que el entorno familiar conozca y comprenda cual es la mejor vía para ayudar a la persona que tartamudea. No todas las personas –incluidas las que tartamudean- son iguales.

Hace unos instantes, mencioné una situación en donde se utilizaba “tartamudo” de manera negativa y donde el objetivo era también negativo. También se da el caso  en el que uno tiene un objetivo positivo y quiere “ayudar”,  y no siempre lo consigue o provoca lo contrario. Por ejemplo, intuitivamente, al escuchar a mi hermana hablar y tardar en terminar una frase, la interrumpía y se la completaba. Lo que lograba era ponerla más nerviosa. Al reflexionar sobre este hecho, pensaba “¿Cómo me sentiría yo si constantemente alguien me interrumpe y quiere hablar por mi?” La verdad es que también me pondría nervioso o de mal humor.

Por eso, resalto la importancia de la información –conociendo qué es la tartamudez y cómo encararla-  y de la empatía  –ponerse en el lugar del otro-.

En lo personal, tomé la Disfluencia de mi hermana como una prueba para mí mismo. Vivimos en una sociedad en la que creo a veces los egos o el ritmo acelerado de la vida cotidiana, no nos permiten escuchar al que tenemos al lado.

La tartamudez exige un poco más de atención y paciencia, y puede verse como un reto o  un ejercicio interno que tenga como objetivo  ser más receptivos y respetar los tiempos del otro.

Como bien reza el enunciado del panel “Una deficiencia puede constituirse en discapacidad en interacción con los factores contextuales de los cuales, las actitudes, las relaciones, los apoyos, y el entorno son parte importante”.

De aquí pueden desprenderse dos cuestiones:

-. Me parece importante partir de la base que no hay “tartamudos” sino “personas con Disfluencia, tartamudez o que tartamudean”.

.- Resaltando el concepto de persona y recordando que en todo entorno social,  en este caso  particularmente el contexto el familiar, la buena comunicación entre  sus miembros es fundamental. Para una persona  siempre es más fácil expresarse en un  ámbito donde unos y otros se escuchan y se respetan. 

Para concluir puedo decir que veo a mi hermana como una persona, no como una tartamuda. Me esfuerzo para no presionarla para que hable más rápido. Y me preocupo más por lo que dice…que en general es siempre muy ingenioso y ocurrente.

 

 


 9no Congreso para Personas que Tartamudean ISA y 2do Congreso Latinoamericano de Tartamudez AAT .

Facultad de Medicina (UBA).

 
Panel:

Aportes de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.


Miércoles 18 de mayo de 17 a 18.

 

Coordinación: Dra. Liliana Pantano

Doctora  en Sociología- UCA/CONICET

 

El objetivo principal de esta mesa es ubicar la tartamudez en el conjunto de deficiencias que pueden fundar  una discapacidad, en la medida en que operen sobre el funcionamiento humano provocando limitaciones en la actividad y restricciones en la participación (OMS/Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud , 2001). La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, acordada en Naciones Unidas en 2006 y ratificada por Argentina en 2008, hace referencia a la responsabilidad de los Estados para promover y defender los derechos y obligaciones de todas las personas afectadas, posibilitando la eliminación de obstáculos y la construcción creciente de facilitadores que reduzcan el impacto discapacitante de las deficiencias.

.

 

Panelistas:

Prof. Silvia Bersanelli   

CV: Profesora de Educación Especial y Magister en Integración de Personas con Discapacidad (Universidad de Salamanca) Ex Directora de Educación Inclusiva de la Prov. de La Pampa.

Actualmente es Secretaria General de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de Personas con Discapacidad (CONADIS)

 

Dra. María Silvia Villaverde

CV:  Abogada y Contadora Pública (UBA).
Especialista en Metodolgia de la Investigacion Cientifica (UNLa)
Especialista en Derecho de Familia (UBA) 

Actualmente se desempeña como Jueza del Tribunal de Familia N° 3 de Lomas de Zamora. Asesora y es Académica del Consejo  de la Magistratura de la Prov de Bs  As en derecho de familia y en justicia penal juvenil.


Las panelistas estarán orientadas a  resaltar el valor de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, considerando  que es el primer tratado de Derechos Humanos de Naciones Unidas del siglo XXI, con amplia recepción por parte de los países (ratificado por 88 países) y el primer tratado internacional firmado y ratificado por la Unión Europea. Es de destacar que  no  se circunscribe al reconocimiento de derechos y libertades, sino que su eje de acción es la efectividad de la protección jurídica que consagra, siendo uno de sus líneas de acción,  precisamente,  la transformación de la percepción social sobre la discapacidad. El modelo social y de justicia que incorpora su texto, distingue claramente las deficiencias personales, que en mayor o menor medida porta el ser humano por su condición de finitud, de la discapacidad que la sociedad ha venido generando y reproduciendo selectivamente al elevar barreras y obstáculos adicionales –tanto materiales como actitudinales- a la inclusión comunitaria y a la  participación social activa e igualitaria.

Su difusión, aplicación y cumplimiento se expondrá aquí  también como responsabilidad ineludible de la comunidad científica, profesional y general. En particular, se hará referencia  a la construcción social de identidades positivas, con enfoque de derechos y  el refuerzo que supone la responsabilidad internacional que le genera al Estado no cumplir esto con lo que se denomina “debida diligencia”




Panel:

Aspectos Sociales de la Disfluencia. La Burla.
 

Jueves 19 de mayo de 17 a 18hs.

Coordinación:

Dra. Liliana Pantano (UCA/CONICET)


Una deficiencia puede constituirse en discapacidad en interacción con los factores contextuales de los cuales la tecnología, las actitudes, las relaciones, los apoyos, los sistemas y las políticas son parte importante.

Este panel procurará evidenciar cómo opera todo ello en relación a las personas que tartamudean. La mirada social:  ¿es obstáculo o facilitador?.¿Cambia su efecto a través de los tiempos? ¿Cómo se ubica frente a ello la persona que tartamudea?. Y sus familiares? Referencias y testimonios particularmente orientados a plantear obstáculos frecuentes como la burla y la violencia en relación a personas disfluentes.


La burla en la adolescencia, por distintos motivos.

María Marta Ruggeri.

CV: Lic. En Ciencias de la Educación. Universidad Nacional de Lomas de Zamora

Posgrado en “Teoría y Técnica Psicopedagógica”. Facultad de Psicología (UBA)

Maestranda  y doctoranda en Sociología (tesis en elaboración) (UCA)

Directora Pedagógica y Representante Legal del “Instituto Moderno de Educación Integral”.  Lanús Oeste.

Docente  el Instituto Superior de Profesorado “Pbro. Dr. Antonio María Sáenz”. Lomas de Zamora


En esta presentación se parte de la premisa de que la burla es el factor principal de hostigamiento entre escolares, basándose en investigaciones en escuelas secundarias, con alumnos varones en la adolescencia, etapa en la que se considera se registra mayor presencia de hostigamiento y por consiguiente, mayor riesgo.

Puede decirse que la burla entre escolares es un fenómeno que data de mucho tiempo atrás y es una de las formas de violencia más presente como hostigamiento. El hecho de que determinados niños sean víctimas de agresiones por parte de pares,  se registra incluso en la literatura, y muchos adultos refieren haberlo padecido en sus tiempos de estudiantes.

Recién en la década del setenta se hicieron algunos esfuerzos sistemáticos en el abordaje de esta problemática. Los primeros estudios estuvieron circunscriptos a Escandinavia, y a finales de los´80  y principios de los ´90,  dicho fenómeno atrajo cierta atención pública, iniciándose   la investigación en  países como Japón, Inglaterra, Países Bajos, Canadá, Estados Unidos y Australia.

El maltrato interpersonal entre pares o Bullying es un fenómeno que se instala en el ámbito escolar de manera preocupante. El  problema  no es novedoso para los centros escolares,  lo conocen y lo padecen desde hace  tiempo.

Sin embargo, sin plantear si hoy hay más violencia que antes o si se agravó  en los últimos años, lo que se incrementa es la percepción general de la violencia escolar como problema. Tal vez,  sea por su incidencia como factor de riesgo para el desarrollo social de los escolares y por las consecuencias que estos comportamientos agresivos tienen sobre las protagonistas: víctimas y victimarios.

Sabemos que es un fenómeno con presencia cotidiana en las escuelas y que afecta a toda la comunidad y, aún más, la trasciende.

El hostigamiento entre pares se detecta en escuelas de todo el mundo, sin fronteras físicas, sociales, o  políticas. Estos comportamientos, que no son nuevos, se dan en todos los contextos socioculturales.  Es un fenómeno universal y  tema de debate en todos los países.

Los datos  con los que se ha trabajado muestran que los grupos de alumnos estudiados , coinciden en señalar que las burlas o “cargadas”, en la mayoría de los casos sería el disparador de las situaciones de violencia entre pares.

En casi todos los relatos se describen las  burlas como situaciones permanentes en el aula y como comportamiento en la vida cotidiana. Algunas formas, como “motes” o “apodos”, permanecen  durante toda la escolaridad  de la misma cohorte. Se argumenta por lo general  que la insistencia  los lleva al límite, y los compulsa a malas reacciones.

Los argumentos  que usan los chicos, se iniciarían con temas relacionados con la apariencia física, la inteligencia, el peso, la conducta, la vestimenta, el color de piel, la forma de hablar o expresarse, etc.

Si bien, las burlas o cargadas que se presentan en  la secundaria actual, desempeñarían una función clave en el origen de los problemas de agresores y víctimas, éstos disparadores no serían en sí mismos causales del maltrato o acoso entre estudiantes.

El origen de estas agresiones podría comprenderse desde el contexto socio-cultural inscripto en los sujetos y en la dinámica del funcionamiento del grupo de compañeros de clase.

Los alumnos de una clase escolar pertenecientes a una misma institución tienden a  construir pactos y estrategias para la convivencia. La significación que le otorguen a los “dichos”  está signada por las experiencias compartidas entre sí.

Identificarlas como disparadores, permitiría  entender el mecanismo de funcionamiento de las mismas y el círculo que se produce en el maltrato entre alumnos.

Precisamente se destaca el lugar de la adolescencia como un período clave en la construcción de la identidad del sujeto y el papel que representa su  grupo  de pertenencia en la construcción de la subjetividad.

Es la fase donde con mayor intensidad se hacen  cruciales las interacciones personales y grupales,  con las opciones y características del entorno. El hecho de que los adolescentes progresen en la construcción de un criterio propio, va generándoles interrogantes y cuestionamientos respecto de las figuras parentales, primeros modelos de identificación.

En este marco, el joven va al encuentro de sus semejantes, con quienes puede sentirse en comunidad. En dicho  proceso, los pares –amigos, compañeros de escuela- pasan a ser más importantes que los referentes familiares de la infancia. Los adolescentes necesitan convertirse en ellos mismos, desarrollar su propia identidad y eso implica diferenciarse de lo conocido. Para ser capaces de gestar una  diferenciación, destacan ciertos rasgos y construyen una estética que los hace visibles, reconocibles del resto. La consigna pareciera ser “reconocerse y ser reconocido”,  poner de manifiesto una serie de atributos que les posibiliten ir encontrando respuestas al “¿quién soy?”, y encontrarse con otros que les confirmen esa identidad en proceso de construcción. Esto marca el acercamiento a otros adolescentes con quienes se tiene una cierta afinidad: se comparten metas, gustos, expectativas, ideales, una visión del mundo  El grupo se constituye así en una comunidad donde buscan sentirse contenidos afectivamente.

En este marco, las burlas o “cargadas” son vividas por los que la padecen como “cargas pesadas”. De allí, nuestro compromiso para abordar la prevención, dado que todos las investigaciones concluyen en señalar el tema como un importante factor de riesgo para  el desarrollo social de los escolares.


Los efectos sociales de la  disfluencia como objeto de estudio.

Fga. Claudia Bayramian


CV.- Fonoaudióloga egresada de la Universidad del Salvador. Especialista en Disfluencias

Integrante  del Equipo Docente  del Seminario en Disfluencias de la Licenciatura en Fonoaudiología. Facultad de Medicina  (UBA)

Integrante del Equipo Docente del Postgrado en Disfluencias  para Niños, Adolescentes y Adultos. Facultad de Medicina (UBA)

Vicepresidenta de la Asociación Argentina de Tartamudez.


Poder situar a la tartamudez como objeto de estudio, ha sido de un gran valor para aquellos que la experimentan, sus familias y especialmente para todos aquellos que se dedican a la delicada tarea de facilitarle a la persona  disfluente las herramientas para lograr una comunicación más cómoda.

La conducta disfluente,  cuya base en neurobiológica, se ve altamente influenciada por los factores medioambientales a los que se encuentra expuesta.

Su característica cíclica e inestable, provoca tanto en el disfluente como en su entorno, sorpresa y confusión.

Es muy frecuente escuchar historias sobre como los disfluentes son objeto de burlas. La intimidación y el miedo que esto provoca, genera en muchos casos la salida más rápida que consiste en evitar situaciones de habla.

Frente a las reacciones que el medio tiene ante su disfluencia, comienza desde muy pequeño a tener conciencia social de su dificultad y a generar actitudes que con el transcurrir del tiempo comprometerán su vida de relación.

Evitar, ligado al miedo generado por la supuesta desaprobación de los demás, le hace pensar que los otros lo consideran minusválido ó incapaz.

Es posible que todo esto tenga su origen en experiencias traumáticas de su infancia ó adolescencia pero también, en muchos casos, la falta de aceptación de la tartamudez por parte de su entorno más cercano.

El proceso de aceptación de la disfluencia, no es un camino fácil. Implica poder decir “este soy yo, con esta disfluencia”.

Esta aceptación de la tartamudez no supone freno ni límite alguno para llegar a desarrollar todo el potencial que la persona trae consigo. A la vez consiste en enfrentarse a todos los retos que se le presenten en la vida para poner en marcha los propios valores, aunque ello suponga hablar tartamudeando.

El disfluente ha dedicado parte de su vida a la lucha contra el bloqueo, a evitarlo y es la tarea a la que le dedica más tiempo, día tras día.

Por todo lo enunciado, entender que sus valores son otros y que su tartamudez tiene que convertirse en una característica accidental que no suponga una limitación real a sus aspiraciones, es un elemento de vital importancia para el enfrentamiento de las situaciones temidas.

Así, la transformación que se irá dando durante el proceso terapéutico, consistirá  en lograr pasar de un lenguaje pasivo con bloqueos, a uno activo, reduciendo la tensión y la sensibilidad a la disfluencia.

Se irá compensando  paulatinamente su tartamudez y esto será posible merced a la aceptación y el reconocimiento de las conductas erróneas derivadas de la disfluencia.

La propuesta terapéutica es un trabajo experiencial que no basta entender lógica y mentalmente, sino que hay que vivir y sentir para comprenderlo.

Cuando el disfluente toma real conciencia  de sus valores y está dispuesto a encarnarlos, estableciendo para ello sus objetivos,  alcanzables ó inalcanzables, por los que se dispone a luchar, encuentra en ellos  la motivación  para enfrentarse a aquellas situaciones de habla temidas y ve como estimulantes los pasos y las estrategias que se proponen en el tratamiento.

Desde esta perspectiva, el disfluente puede hacer el cambio profundo  que le lleve a enfrentarse a la vida tartamudeando  más cómodamente y pese al sufrimiento que implícitamente comporta, puede también permitirle llegar a ser más feliz.

En este  trabajo conjunto, de paciente y terapeuta, es preciso plantear fases, definir objetivos muy concretos y estudiar las barreras y obstáculos que pueda encontrar en el camino.

La concreción de los valores en objetivos y metas tiene que llegar a fijarse en el día a día, en el momento a momento, para definir tareas perfectamente claras.

Llevando esto al terreno de la interacción personal, se debe insistir en que lo importante en la comunicación es que el mensaje llegue y se entienda, es decir que sea capaz de transmitir su contenido y que la forma es un accidente.

A la mayoría de los oyentes les importa mucho más lo que se dice que cómo se dice.

Aunque, como por todos es sabido, hay que arriesgarse a tener que enfrentarse con gente a la que le importa la forma, nadie podrá decir que se ha fracasado si la información ha sido emitida.


Aspectos testimoniales.

Lic. Gustavo de Dios.

CV. Licenciado en Comunicación Publicitaria e Institucional. (UCA)

Docente adscripto de la Carrera homónima (UCA).

Se desempeña actualmente en el área de Comunicación, Prensa y Difusión de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de Personas con Discapacidad (CONADIS).


Mi intervención  se orienta a reflexionar sobre los aspectos sociales de la Disfluencia, desde el punto de vista y el testimonio de un  hermano de una persona en esta situación.  


En la etapa de la niñez y de la adolescencia, la mirada social hacia las personas con Disfluencia o que tartamudean, por  otras de su misma edad, a veces puede funcionar como un obstáculo.

Durante mi adolescencia, que coincide con la niñez de mi hermana -ya que soy 6 años mayor- , y en ocasiones  por las llamadas “peleas entre hermanos”- he usado el término “tartamuda” con objeto de burla. En estas discusiones, ella se dirigía hacia mí como “gordo”, lo que particularmente yo también sentía como hiriente. Ambos, utilizábamos términos en sentido peyorativo y agraviante. Fuera el término que fuera, lo esgrimíamos como un arma para defendernos de ataques mutuos. En el fondo, eso nos igualaba, nos emparejaba.


Siempre se dice que los niños -hermanos, amigos o compañeros de colegio- pueden llegar a ser muy crueles, ya que utilizan distintitos estados y características físicas o psíquicas del otro como motivo de burla o insulto. En la mayoría de los casos, y ya refiriéndome en particular a la Disfluencia, se desconoce realmente de qué se trata y qué daño se puede causar  el usar esta palabra de un modo negativo.

En lo personal,  resultó fundamental el rol de mis padres, ya que me informaron sobre qué es la tartamudez y el daño que podía generar en la persona al utilizar  el término “tartamudo” como insulto. Pero también escucharon mi explicación de por qué la usaba y creo que eso los ayudó a ellos a entender mejor nuestra relación fraterna.


A su vez creo que es necesario que el entorno familiar conozca y comprenda cual es la mejor vía para ayudar a la persona que tartamudea. No todas las personas –incluidas las que tartamudean- son iguales.

Hace unos instantes, mencioné una situación en donde se utilizaba “tartamudo” de manera negativa y donde el objetivo era también negativo. También se da el caso  en el que uno tiene un objetivo positivo y quiere “ayudar”,  y no siempre lo consigue o provoca lo contrario. Por ejemplo, intuitivamente, al escuchar a mi hermana hablar y tardar en terminar una frase, la interrumpía y se la completaba. Lo que lograba era ponerla más nerviosa. Al reflexionar sobre este hecho, pensaba “¿Cómo me sentiría yo si constantemente alguien me interrumpe y quiere hablar por mi?” La verdad es que también me pondría nervioso o de mal humor.

Por eso, resalto la importancia de la información –conociendo qué es la tartamudez y cómo encararla-  y de la empatía  –ponerse en el lugar del otro-.



En lo personal, tomé la Disfluencia de mi hermana como una prueba para mí mismo. Vivimos en una sociedad en la que creo a veces los egos o el ritmo acelerado de la vida cotidiana, no nos permiten escuchar al que tenemos al lado.

La tartamudez exige un poco más de atención y paciencia, y puede verse como un reto o  un ejercicio interno que tenga como objetivo  ser más receptivos y respetar los tiempos del otro.


Como bien reza el enunciado del panel “Una deficiencia puede constituirse en discapacidad en interacción con los factores contextuales de los cuales, las actitudes, las relaciones, los apoyos, y el entorno son parte importante”.

De aquí pueden desprenderse dos cuestiones:

-. Me parece importante partir de la base que no hay “tartamudos” sino “personas con Disfluencia, tartamudez o que tartamudean”.

.- Resaltando el concepto de persona y recordando que en todo entorno social,  en este caso  particularmente el contexto el familiar, la buena comunicación entre  sus miembros es fundamental. Para una persona  siempre es más fácil expresarse en un  ámbito donde unos y otros se escuchan y se respetan.  


Para concluir puedo decir que veo a mi hermana como una persona, no como una tartamuda. Me esfuerzo para no presionarla para que hable más rápido. Y me preocupo más por lo que dice…que en general es siempre muy ingenioso y ocurrente.