Derecho a la vida libre de violencia

Mesa Redonda de Jueces de Familia de Lomas de Zamora

Municipalidad de Lomas de Zamora. Dirección Municipal de Derechos Humanos

 

Fecha: 30 de marzo de 2012 – 18 hs

Lugar: Municipalidad de Lomas de Zamora. Plaza Grigera

PANEL 2: Referentes de la justicia.

Tema de mi exposición: De víctima de violencia a activista política

Propuesta: El espacio individual de fortalecimiento ha de ser planificado como un lugar de fortalecimiento individual de la autoestima arrasada en el trascurso de la relación de violencia y, en una segunda etapa, como un espacio de transformación social, de salida hacia el futuro con vocación de cambiar  la sociedad que produce mujeres y hombres conforme a modelos, roles y expectativas que consolidan la desigualdad inherente a la situación de violencia generalizada hacia las mujeres.

En este último sentido consideramos que los espacios de refugio y de fortalecimiento de las mujeres han de ser centros de concientización política, en los que las mujeres toman conciencia y se preparan para construir en su acctión cotidiana una sociedad diferente habiendo trascendido su identidad de victima pasiva de violencia a la de activista política, constructora concientizada y activa de la sociedad en la que le ha tocado vivir, criar hijos, trabajar, divertirse, luchar. En realidad, la mujer que sale de su espacio de fortalecimiento con los instrumentos para transformar su presente y el futuro, se ha convertido en una activista de los derechos humanos.

Esta segunda dimensión del abordaje de fortalecimiento no se circunscribe a las mujeres sino tambien a los hombres, en alguna medida victima de estos procesos de estructuración y significación de lo social, en los que el enfoque de género ha sido ajeno o considerado como “tema de mujeres”. EL género ha afirmado a Corte Penal Internacional es un asunto de hombres y mujeres.

La propuesta consiste entonces en contemplar la salida individual agregandole la componente transformadora, la viictima sale de su espacio de fortalecimiento (refugio, terapia, talller) con una mirada transformada respecto del fenomeno de la violencia al haber descubierto que su problema no era un problema individual sno que sus o origenes subyacen en las modalidades con las que construimos el mundo en el que convivimos, los modos en los que formamos y educamos a nuestras niñas y a nuestrso niños.

Para llegar a esta propuesta hemos partido de un concepto de injusticia estructural, para referirnos con criterios de eficacia a lremedios concretos de la actual situación de las mujeres en el contexto local, nacional y transnacional. (Ley local 12569, ley nacional 26485, convenciones internacionales -regional e internacional -, fallos de los tribunales locales, nacionales y  de la justicia global)

En el marco de un modelo exitoso de fortalecimiento de los derechos de las mujeres. los mecanismos de fortalecimiento locales han de planificasrse con vocación restitutiva y transformadora en el sentido que seguidamente se expondrá.

La situación de las mujeres en la actualidad aun continua caracterizada por la desigualdad y la injusticia, derivada de procesos estructurales en los que todos estamos implicados y somos responsables en forma compartida,  en la medida en somos agentes que contribuyen con sus acciones a su mantenimiento y reproduccion.

El concepto de género se ha tornado una herramienta eficaz para elaborar estrategias de transformación de esas estructuras sociales, nacionales e internacionales, y remediar las injusticias derivadas, porque permite desocultar los mecanismos invisibles, sociales (no naturales) e históricos (no eternos) de construcción de una sociedad desigual  y discriminatoria. Desocultar lo estructural, los dispositivos y mecanismos profundos, nos permite ver que un problema vivido en la pareja como privado individual, en realidad es un problema del sistema.

Recordemos que en la Recomendación General N°28 del CEDAw, por primera vez, se define “género” en estos términos:

“El término “sexo” se refiere aquí a las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer. El término “género” se refiere a las identidades, las funciones y los atributos construidos socialmente de la mujer y el hombre y al significado social y cultural que la sociedad atribuye a esas diferencias biológicas, lo que da lugar a relaciones jerárquicas entre hombres y mujeres y a la distribución de facultades y derechos en favor del hombre y en detrimento de la mujer. El lugar que la mujer y el hombre ocupan en la sociedad depende de factores políticos, económicos, culturales, sociales, religiosos, ideológicos y ambientales que la cultura, la sociedad y la comunidad pueden cambiar”.

En los actuales marcos de actuación cada vez más transnacionales y en el contexto del derecho vigente en Argentina, me referiré a dos instrumentos jurídicos de protección de derechos: Ley 26485 art.2 y a dos sentencias de la Corte Interaemericana de Derechos Humanos (especificamente a los fallos “Campo Algodonero” -2009- y “Atala” -2012-)

En ambos decisorios, en los que el máximo tribunal regional condena por responsabilidad internacional derivada del incumplimiento de las obligaciones estatales asumidas al ratificar tratados de derechos humanos, se señala que los actos discriminatorios que han dado lugar a la condena del Estado se realcionaron con la reproducción de estereotipos que están asociados a la discriminación estructural e histórica que han sufrido las mujeres (Campo Algodonero, párr.450)  o las minorias  sexuales (Atala, párr.267). Por lo tanto, en la reparación de tales injusticias se ha de tener una vocación  transformadora de dicha situación, de tal forma que las misma  tenga un efecto no solamente restitutivo sino también correctivo hacia cambios estructurales  que desarticulen aquellos estereotipos  y prácticas que perpetúen la discriminación contra las mujeres o contra la población LGTBI.En efecto la violencia en estos casos no es solamente un problema individual sino es un problema de sistema social.

La ley 26485, en el art.2 referido al Objeto de la norma, contempla en el inc.e): “La remoción de patrones socioculturales  que promueven y sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres”.

No se puede afirmar que se está atendiendo integralmente a las mujeres que padecen violencia, si no se planifica el dispositivo con enfoque de género como garantía de no repetición. Pues solamente mediante su incorporacióna al diseño básico es posible atender a los aspectos estructurales y favorecer las condicioness necesarias para el proceso de cambio o salida de la injusticia.

La incorporación del enfoque de género implica identificar y desocultar  los patrones estereotipados que avalan la discriminación y la violencia contra las mujeres y otros colectivos sexualmente diversos en nuestras sociedades e instituciones, entrenandonos en la adopción de medidas conducentes que posibiliten la igualdad de oportunidades y la simetría en las relaciones de poder.

En la Recomendación General N°28 del CEDAw, por primera vez, se define “género” en estos términos:

“El término “sexo” se refiere aquí a las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer. El término “género” se refiere a las identidades, las funciones y los atributos construidos socialmente de la mujer y el hombre y al significado social y cultural que la sociedad atribuye a esas diferencias biológicas, lo que da lugar a relaciones jerárquicas entre hombres y mujeres y a la distribución de facultades y derechos en favor del hombre y en detrimento de la mujer. El lugar que la mujer y el hombre ocupan en la sociedad depende de factores políticos, económicos, culturales, sociales, religiosos, ideológicos y ambientales que la cultura, la sociedad y la comunidad pueden cambiar”.